Coca & Abel > El Encuentro"El Amor aparece en mi vida en el preciso momento en que mis ansias de emprender el vuelo hacia metas trascendentes eran aquietadas por el inconmensurable amor de mi adorado padre. Abel, el único hombre que logró desafiarme con el desdén de su profunda mirada, con su porte atlético, con la firmeza de su voz varonil, con sus dotes de orador, con sus ademanes revolucionarios, con aquella cálida sonrisa que trasmitía su exquisita generosidad y sensibilidad… Nuestros primeros encuentros fueron para demostrarme con mucha energía su rechazo a mi presencia en una escuela de Chosica, donde una alta autoridad me designaba como docente destituyendo a otra contratada. Yo solo ansiaba, en ese momento, continuar mi labor social iniciada en la Selva, la cual había sido truncada por razones familiares. Posteriormente nos encontramos conformando la misma familia Sindical, paradojas de la vida… El mismo Colegio que luchó por impedir mi entrada, al cabo de seis meses me elegía como su representante ante el Sindicato en donde Abel era Secretario de Organización: el recién formado SUTEP. A partir de ese momento nos entregábamos a las miradas que deberían aparecer como involuntarias, hasta que un día me expreso que era tan bella y tan burguesa que le gustaría para pareja de su hermano. Esto hizo que yo empezara a cambiar mi vestimenta, mis arreglos personales y a dejar de diferenciarme de las profesoras que allí asistían. Las miradas persistieron, hasta que se dio la oportunidad de ir a un Night Club, en donde notoriamente él se alejo de mi y, ya casi al final, me pidió bailar un bolero, nuestras manos se entrelazaron, me abrazo con ternura y recibí el primer beso. Luego conversamos nuestras diferencias por el lugar de nacimiento y los dos concluimos que siendo nuestras costumbres diferentes, no deseábamos una relación seria, nos prometimos solo pasar un tiempo, además él me aseguro que el matrimonio no estaba en su plan de vida. Nuestro romance, más que encuentros amorosos, fueron momentos de grandes enseñanzas para mí: al acompañarlo en algunas tareas, al sacrificar los momentos que podríamos pasarlos solos para compartir actividades en lugares extremadamente humildes. Aprendí a ver el otro lado de la vida: EL DOLOR, LA MISERIA, LA INJUSTICIA, LA EXPLOTACION, con ello también aprendí a valorarlo, a amarlo, a comprenderlo, a entender los mensajes que me enviaba con la mirada, con su sonrisa, con sus acciones, por ello nos ligamos a tal punto que después de 3 meses de conocernos y de tener en el vientre al primer fruto de nuestro amor le pedí separarnos para que pudiera proseguir con sus ideales. Nunca olvidaré su negativa, su preocupación, su nerviosismo y la convicción de sus palabras al pedirme en cambio ligar nuestras vidas para siempre, hasta que la muerte nos separe, y así lo hicimos un hermoso mes de Septiembre… momento en que las flores se abren para prodigarnos su aroma, era el año 1973. Nuestro amor logró hacer florecer dos hijos que hoy, junto a un reflorecer de mi vida: mi tercer hijo, son los retoños más apreciables y adorables que poseo." Coca Ayala, 28 de Mayo del 2007 |